
En 1908 las películas se rodaban en hangares de vidrio, pues apenas había luz eléctrica, con una cámara operada por un señor con visera que silbaba mientras tanto una marcha militar para poder marcar el ritmo de la manivela, a la cadencia de 16 imágenes por segundo.
La minuciosidad de Charles Chaplin era tal, que al rodar la escena del desayuno de Chaplin y el niño, en «El pibe», de un minuto de duración, tardó dos semanas en rodarse y consumió 14.000 metros de película. La secuencia del encuentro entre el vagabundo y la ciega en «Luces de la ciudad» tardó en rodarse una semana, creándose conflictos importantes entre el equipo técnico y Chaplin por el rigor y perfección exigido en cada toma.
La minuciosidad de Charles Chaplin era tal, que al rodar la escena del desayuno de Chaplin y el niño, en «El pibe», de un minuto de duración, tardó dos semanas en rodarse y consumió 14.000 metros de película. La secuencia del encuentro entre el vagabundo y la ciega en «Luces de la ciudad» tardó en rodarse una semana, creándose conflictos importantes entre el equipo técnico y Chaplin por el rigor y perfección exigido en cada toma.
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