jueves, 17 de septiembre de 2009

¡FELIZ DÍA DEL ESTUDIANTE!!!

"Hay que educar a Niní" (Debut cinematográfico de las hermanas Legrand)
Para todos los estudiantes:

Casablanca. "Time goes by"

No se puede, ni se debe pasar por esta vida son ver "Casablanca" ... ...

martes, 15 de septiembre de 2009

SITIO PARA SEGUIR EXPLORANDO ... ...


ANÉCDOTAS ... ..


En 1908 las películas se rodaban en hangares de vidrio, pues apenas había luz eléctrica, con una cámara operada por un señor con visera que silbaba mientras tanto una marcha militar para poder marcar el ritmo de la manivela, a la cadencia de 16 imágenes por segundo.
La minuciosidad de Charles Chaplin era tal, que al rodar la escena del desayuno de Chaplin y el niño, en «El pibe», de un minuto de duración, tardó dos semanas en rodarse y consumió 14.000 metros de película. La secuencia del encuentro entre el vagabundo y la ciega en «Luces de la ciudad» tardó en rodarse una semana, creándose conflictos importantes entre el equipo técnico y Chaplin por el rigor y perfección exigido en cada toma.

LOS COMIENZOS DEL CINE

El cinematógrafo nació en plena época industrial. Los hermanos Lumiére, que llevaban varios años en su invento y habiendo filmado ya más de un centenar de películas de un minuto, se decidieron a enseñar su invento al pueblo de París. Lo presentaron con temor, pues nunca tuvieron excesiva confianza en sus posibilidades artísticas ni menos económicas. Tras muchas negociaciones con diferentes locales, incluido el Folíes Bergéres, encontraron un sencillo local decorado al estilo oriental, el Salón Indio del Gran Café del Boulevard de los Capuchinos. Los Lumiére prefirieron una sala de reducidas dimensiones en razón de que si era un fracaso, pasaría inadvertido. El día de la representación, considerado oficialmente como el primer momento de la historia del cine fue el 28 de diciembre de 1895. Tal y cómo pensaron los organizadores, el primer día no fue especialmente extraordinario, pues acudieron solamente 35 personas. Bien cierto es que tampoco la publicidad fue excesiva y el cartel realizado a la rápida no fue muy significativo. Los Lumiére tuvieron la precaución (Gubern, 1989) de pegar en los cristales del Grand Café un cartel anunciador, para que los transeúntes desocupados pudieran leer lo que significaba aquel invento bautizado con el impronunciable nombre de Cinématographe Lumiére. La explicación, impresa en letra cursiva, resulta hoy un tanto pintoresca y barroca: «Este aparato -decía el texto- inventado por MM. Auguste y Louis Lumiére, permite recoger, en series de pruebas instantáneas, todos los movimientos que, durante cierto tiempo, se suceden ante el objetivo, y reproducir a continuación estos movimientos proyectando, a tamaño natural, sus imágenes sobre una pantalla y ante una sala entera.». Según Georges Mèliés, que asistió a aquella función primera pues regentaba un estudio fotográfico en París y había tomado parte en algunas de las negociaciones para encontrar la sala, aunque al principio el ambiente era de gran escepticismo, cuando los espectadores vieron moviéndose los carruajes por las calles de Lyon, quedaron, cita Gubern, petrificados «boquiabiertos, estupefactos y sorprendidos más allá de lo que puede expresarse».
Sin embargo el pueblo parisiense, corrida la voz sobre aquel espectáculo maravilloso y espectacular, ya al segundo día llenó el salón y las colas recorrían el bulevar. Los diarios de París elogiaron aquel espectáculo insólito y los hermanos Lumiére tuvieron asegurada, a partir del segundo día, sus espectadores incondicionales.
Aunque los Hermanos Lumiére poseían un amplio stock de películas, en sus primeros tiempos siempre comenzaban por La salida de la fábrica Lumiére (La sortie des Usines Lumiére, a Lyon, 1895), que según sus historiadores fue su primera película y de paso hacían homenaje a su empresa. El repertorio lo componían películas familiares, sus hijos comiendo, o de la vida de las calles de Lyon, soldados haciendo la instrucción, y al ser Louis Lumiére muy buen fotógrafo no evitó la utilización de efectos como el humo en una herrería y las nubes de polvo en una demolición, que tuvieron inmenso éxito. No en balde la fotografía era la madre del cine y sus pioneros no evitaron el arte ya desde los comienzos.
Ya en los primeros momentos se hicieron famosas dos películas que dominaron en su show: Llegada del tren a la estación (L’arrivé d’un train en gare de la Ciotat, 1895) y El regador regado (L’arroseur arrosé, 1895), el primer film de humor, de un minuto, de la historia del cine.

LUMIÉRE. "La llegada del tren"

martes, 8 de septiembre de 2009

Restauran en Alemania la película Metrópolis

El Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires firmó esta semana un convenio con la Fundación Friedrich-Wilhelm-Murnau, de Alemania, para la restauración de la histórica película "Metrópolis", de Fritz Lang, con los fragmentos hallados el año pasado en un archivo porteño.
El convenio fue firmado por el ministro de Cultura de la Ciudad, Hernán Lombardi, y el director de la fundación alemana, Helmut Possmann. El acuerdo establece el préstamo a la Fundación Murnau "de las imágenes que posee el gobierno de la Ciudad contenidas en el negativo de 16 mm. existente y el positivo obtenido con el fin de restaurar la obra cinematográfica, que tiene aproximadamente la misma duración que la versión original". La Fundación se comprometió "a financiar la transferencia a material fílmico de seguridad de 9.000 metros a designar por el Museo".
"Metrópolis" es uno de los testimonios más importantes del cine mudo y expresionista de los años veinte. El material descubierto estaba en mal estado pero los primeros trabajos de la fundación confirmaron que se podrá recomponer.
El film fue producido entre 1925 y 1926, y estrenado en 1927 en Berlín. La productora Ufa estrenó el film de Lang como lo había concebido el director, con una duración de más de dos horas, pero luego sufrió importantes recortes porque después de cuatro meses de exhibición amenazaba con terminar en un fracaso comercial.
La copia olvidada con escenas faltantes de la película fue hallada el año pasado en el Museo de Cine Pablo Ducrós Hicken de Buenos Aires. La historia sobre la reaparición del film está llena de suspenso y arranca cuando la directora del Museo del Cine de Buenos Aires, Paula Félix-Didier, llegó a la redacción de Die Zeit con la versión íntegra de la película, desaparecida 80 años atrás. Ahí estaban tres expertos invitados por la publicación alemana y dispuestos a cotejar el material. Los tres le dieron rango de hallazgo sensacional.
Fuente: Clarín, 16/05/09

"METRÓPOLIS" de Fritz Lang

Película de ciencia ficción dirigida por Fritz Lang, cuya trama se desarrolla en una distopía urbana futurista (una distopía es una utopía perversa donde la realidad transcurre en términos opuestos a los de una sociedad ideal, es decir, en una sociedad opresiva, totalitaria o indeseable). Esta película apareció originalmente en el año de 1927, en la época del cine mudo. Se le considera uno de los máximos exponentes del expresionismo alemán en las artes cinematográficas. El guión lo escribieron Fritz Lang y su esposa Thea von Harbou, inspirándose en una novela de 1926 de la misma von Harbou.

ENLACE "CINE Y EVOLUCIÓN"

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